En 1957 se estrenó en España la película "El último cuplé". Esta película supuso un éxito de taquilla jamás conocido en nuestro país y la consagración de una estrella internacional, Sara Montiel.
La Montiel en aquella época, ya había hecho sus "pinitos" en Hollywood y en ese mismo año se casó con su primer marido, Anthony Mann.
Comenzaba entonces a forjarse una leyenda, un mito... y esa estrella estuvo en Alcublas.
En las fiestas del verano de 1957 organizadas por La Colonia, nos honró con su visita, nos deleitó con su presencia, su sex-appeal y su glamour, la actriz del momento, aquella mujer que se había convertido en todo un "fenómeno de masas"... Sarita Montiel.
Su llegada a Alcublas, como no podía ser menos, forma parte de la memoria colectiva de nuestros mayores. El recibimiento fué impresionante. Prácticamente todos los vecinos se congregaron en El Mesón para esperar a la estrella.
LLegó en un auto estupendo, prestado amablemente por el hermano del médico D. José Albalat, precedido por dos escoltas motorizados (el tío Llatas y Miguel el practicante) que le iban abriendo paso y evitaban que la muchedumbre enfervorizada se abalanzara sobre la artista.
Al llegar a la Plaza y dada la expectación creada, Sara Montiel junto con su representante (Juanito), fué presentada a la población desde un balcón.
Su representante manifestó que la actriz había llegado "algo mareada" a causa de las cuestas y curvas de la carretera y que debía retirarse a descansar ya que por la noche estaba programada su gran actuación.
Una vez repuesta, la actriz se vistió para la ocasión con uno de sus maravillosos vestidos, ayudada por las dos hermanas Ruidas, hijas del tío Crescencio. El mismo tío Crescencio sacó su bombardino viejo para unirse a la fiesta y acompañar a la estrella.
Sara Montiel interpretó para todos los alcublanos y alcublanas dos de las canciones de su última película, el cuplé Ven, ven y ven... y La Violetera.
Mientras cantaba La Violetera, Sarita tuvo un pequeño "lapsus" con la letra que originó el divertimento del público y desde luego, el aplauso más sonado. Sara comenzó a cantar: "Como aves precursoras de primavera, en Madrid aparecen las... fiambreras" (en lugar de violeteras). Ya podreís imaginar el general regocijo.
Algunas mujeres criticaron su manera de ir vestida, su descaro y desparpajo. Algunos hombres querían subir al escenario, movidos por un impulso irrefrenable de besarla... Cantando el cuplé Ven y ven y ven, con aquella sensualidad, con aquella provocación "inocente", uno de los que estaban en la primera fila preguntó: Pero ¿voy, voy?.
Aquella noche todo un pueblo creyó que Sarita Montiel estaba allí. Todo un pueblo disfrutó con sus canciones, con la presencia de una gran estrella internacional.
Todo un pueblo disfrutó contigo, Rafael (el Zapatero). Aquella noche fué irrepetible y nunca te la podremos pagar. Gracias Rafael. Tú sí que eres una VERDADERA ESTRELLA.











