miércoles 5 de mayo de 2010

ALCUBLAS Y SU ROMERÍA A LA CUEVA SANTA

EL PRIMER SÁBADO DE MAYO ALCUBLAS CELEBRÓ SU ROMERÍA A LA CUEVA SANTA DE ALTURA.

Fieles a su cita anual del primer sábado de mayo, toda Alcublas fue de romería a la Cueva Santa.



Tras la salida del sol, los alcublanos esperaron en la Plaza de la Iglesia la salida de la Virgen de la Cueva Santa que apareció tras la puerta de la Iglesia en una sencilla anda portada por los jóvenes de la localidad. Antiguamente eran los que acababan de recibir la licencia militar y lo hacían vistiendo los uniformes de las distintas armas en las que habían prestado servicio.
La romería subió hacia el llano de la Balsilla y cerca ya de Montmayor, la comitiva se detiene. Han alcanzado el Descansador, lugar tradicional de parada y almuerzo. Allí se obsequia a todo el mundo con huevos duros.
Una vez continuada la marcha y a la llegada al Santuario la comitiva se detiene. El Alcalde de Altura espera a su colega de Alcublas y cede durante ese día la vara de mando con la cual el Alcalde de Alcublas tiene jurisprudencia sobre el Santuario por 24 horas.



Tras celebrar la misa con las Autoridades, la Unión Musical Alcublana efectuó un concierto multitudinario. Con anterioridad, els Tornejants d´Algemesí ofrecieron su danza a la Virgen. Els Tornejants son, junto a la Muixeranga, la danza más emblemática de la Virgen María de la Salud. Este singular baile de orígenes guerreros repleto de contenidos místicos pone en evidencia las destrezas y habilidades de un grupo de caballeros vestidos con pulcres vestidos que juegan con la gravedad con las toscas percusiones de un tambor como único acompañamiento.
Al coincidir la romería con la festividad del primero de mayo, la asistencia ha sobrepasado las cuatro mil personas. Una tormenta acompada de granizo sorprendió a los asistentes a la hora de la comida.
La vuelta es ya otra historia. Los caminantes acusan ya el cansancio y no son tan numerosos. Se ven diseminados: por aquí unos chavales que vuelven con el sol clavado en las mejillas y las frentes sudorosas, por allí una mujer sola a buen ritmo ensimismada en sus pensamientos, tal vez dándole gracias a su Virgen por algún favor recibido y por allá, bastante rezagado, va un grupo de hombres caminando sin hablar, quizás recordando a todos los que no están y que este día se echan en falta de una manera especial.