martes, 18 de mayo de 2010

VIVIERON EN ALCUBLAS: RÓMULO NEGRÍN

RÓMULO NEGRÍN


Hijo del Dr. Juan Negrín López (científico, político y Presidente del Consejo de Ministros de la 2ª República)


En esta nueva colaboración, voy a tratar sobre un personaje que vivió en Alcublas en plena Guerra Civil: RÓMULO NEGRÍN. Su biografía, algunos de cuyos pasajes serían dignos de una buena novela, siempre ha quedado en un segundo plano, muy condicionada por la controvertida figura de su padre, el Dr. Juan Negrín López, sin duda el personaje más denostado y difamado de la Guerra Civil y cuya actuación pública comienza a ser reivindicada gracias a las recientes aportaciones de algunos historiadores.


Sus padres, que se habían casado en Leipzig (Alemania) en 1914 (el 9 de febrero la ceremonia civil y el 21 de julio la religiosa), fueron Juan Negrín López (doctor en medicina, destacado investigador en el campo de la fisiología, catedrático universitario, diputado en las tres legislaturas de la 2ª República (1931, 1933 y 1936), ministro de Hacienda (1936-1937) y último Presidente del Consejo de Ministros de la 2ª República Española (1937-1939; y ya en el exilio de 1939 a 1945) y María Mijailova Fidelman Brodsky, pianista e hija de una familia acomodada de origen ruso.


El matrimonio tuvo cinco hijos: Juan, nacido en Leipzig el 22/11/1914; María (nacida en Las Palmas de Gran Canaria en diciembre de 1915 y que falleció tempranamente en 1925, durante una epidemia de tifus); Rómulo que nació el 3/05/1917 en Madrid, igual que su hermano menor Miguel (nacido el 7/06/1922); y por último Dolores, que murió al nacer en 1923, durante el parto que atendía el propio Dr.Negrín. Las trágicas muertes de las dos niñas fue en gran medida el origen del fracaso del matrimonio, que a partir de entonces llevaría vidas separadas aunque sin llegar al divorcio. El Dr. Negrín rehizo su vida sentimental con Feli López de Dom Pablo, que se convirtió en su compañera y con la que compartirá tres décadas.


Hay que señalar que existe cierta confusión respecto del nombre completo de su madre, María Mijailova (hija de Mijail) Fidelman Brodsky, lo que ha generado un cierto debate sobre los verdaderos apellidos de los hermanos NEGRIN MIJAILOV. Durante buena parte de su vida utilizaron como segundo apellido Mijailov, patronímico masculino de su abuelo materno, Mijail Fidelman, como era usual emplear en los apellidos rusos. No obstante, en ocasiones también adoptaban Fidelman, en especial en los últimos tiempos, más en consonancia con la forma occidental de reflejar el apellido materno.

Los tres hermanos Negrín Mijailov estudiaron el bachillerato en el Instituto Escuela (IE), renovadora institución docente española dependiente del Ministerio de Instrucción Pública a través de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE), y cuyos procedimientos pedagógicos estaban inspirados en la Institución Libre de Enseñanza. El IE impartía una enseñanza integral (además de las materias oficiales, ofertaba música, trabajos manuales, deportes, colonias de vacaciones, viajes e intercambios en el extranjero, etc.); laica (la religión era asignatura optativa) y librepensadora (fomentaba el debate, las excursiones y visitas formativas, la lectura, la convivencia, la curiosidad y el esfuerzo motivado). Tanto el profesorado como los alumnos del Instituto Escuela debían de superar un riguroso proceso de selección.

Así, Rómulo estudió su enseñanza preparatoria entre los 8 y 10 años, y ya en el curso 1928-29 inicia el bachillerato en el primer centro propio del Instituto Escuela (IE) situado en las proximidades del Retiro, en el cerro de San Blas, próximo al observatorio astronómico, en Atocha. No se conoce con exactitud si continuó realizando en dicho centro de Atocha, denominado Sección Retiro, el resto del bachillerato o si en el curso 1931/32 se traslada, para realizar sus tres últimos grados de bachillerato, al recién inaugurado y vanguardista edificio del IE en los Altos del Hipódromo, espacio conocido también como "La Colina de los Chopos”.

En el curso 1935/36 accede a la Universidad en la Escuela de Ingenieros Agrónomos de la, entonces todavía en construcción, Ciudad Universitaria de Madrid, estudios que interrumpió el inicio de la Guerra Civil, y que ya no retomaría. Por cierto, el bando vencedor tampoco se lo hubiera permitido. Como ocurrió al finalizar la guerra con otros miles y miles de estudiantes, profesores, maestros y funcionarios, Rómulo también fue objeto de un injusto e ilegítimo proceso de depuración (“por su actuación contraria al Glorioso Movimiento Nacional”), en ausencia puesto que no se encontraba ya en España, que terminó con su expulsión sumaria de la Universidad.

Al estallar la Guerra Civil, con apenas 19 años se integró, al lado de su hermano mayor Juan, en las filas de la columna miliciana socialista dirigida por el capitán de intendencia retirado Fernando Sabio Dutoit, combatiendo en el frente de la Sierra de Guadarrama, sector de Peguerinos (Avila) e inmediaciones del Alto del León (Segovia). Durante estas primeras semanas de la guerra, su padre el Dr. Juan Negrín realizará labores de enlace entre esta columna del capitán Sabio (ascendido a comandante de milicias en agosto de 1936) y el Ministerio de la Guerra. El Dr. Negrín, que solía desplazarse en su propio coche, aprovecha estos viajes para trasladar a voluntarios hasta el frente, así como suministros: armas, mantas, tabaco, etc.
Desde finales de octubre, disueltas las columnas milicianas, y creado el Ejército Popular (Gaceta de la República, de 16 de octubre de 1936), ambos hermanos se incorporan a él como miembros del Cuerpo de Carabineros, dependiente del Ministerio de Hacienda, que estaba siendo reconvertido en un potente cuerpo de estructura militar por ordenes de su padre, el Dr. Negrín, nombrado Ministro de Hacienda en septiembre de 1936. No se conoce con exactitud los frentes en los que estuvieron los hermanos Negrín Mijailov durante el resto del año 1936 y los primeros meses de 1937. Ya a finales de la primavera de 1937 se les sitúa en la zona de Somosierra (Sierra Norte de Madrid).




En junio de ese año 1937 los hermanos toman destinos diferentes y se separan. Juan, con el rango de teniente en esa época, se mantendrá durante el resto de la guerra adscrito al Cuerpo de Carabineros, del que llega a ostentar el grado de capitán médico tras finalizar la carrera de medicina en 1938 en la Universidad de Barcelona (estudios que tenía casi concluidos al inicio de la guerra). A principios de 1939, con la caída de Cataluña, pasa a Francia y de allí viaja a Nueva York donde se encontraban refugiados, desde el inicio de la guerra, su madre y su hermano pequeño Miguel. Por su parte, Rómulo decide ingresar en el arma de Aviación, también llamada Aviación de la Republica.



Rómulo, una vez superadas unas pruebas en España partió a la URSS, junto a un grupo de camaradas de armas, para la realización de un curso de aprendizaje. Tras una rápida capacitación como piloto de caza regresa a España a finales de 1937 o principios de 1938, habiendo siendo ascendido a sargento en noviembre de 1937. Es destinado a una escuadrilla de cazas I-15 “Polikarpov” (llamados popularmente “chatos”), participando durante los meses siguientes en diversas acciones de combate. En junio de 1938 fue derribado en uno de estos enfrentamientos aéreos. Poco después, ya con la graduación de teniente, vuelve a la URSS con otros destacados pilotos de la República para ampliar su formación, y es allí donde le sorprenderá la noticia del final de la Guerra Civil, no pudiendo retornar a España.


Del nutrido grupo de militares de la República que al finalizar la Guerra Civil el 1 de abril de 1939 se encontraban en la URSS realizando diversos cursos de aprendizaje y especialización como pilotos de combate, una parte, Rómulo entre ellos, obtuvo finalmente todos los permisos para abandonar la URSS, partiendo a lo largo de los siguientes meses con destino a México. El resto de militares españoles republicanos, pilotos y cadetes, decidieron quedarse en la Unión Soviética, donde algunos de ellos tuvieron un destacado papel en la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, Rómulo Negrín no podía imaginar en esos momentos, ni por un instante, que no volvería a vivir en España. Comenzaba lo que sería un interminable exilio que duraría 65 años, el resto de su vida.






Agradecimientos: a Doña Carmen Negrín Fetter por su generosa lucha en favor de la verdad y por sus amables comentarios e información sobre su padre Rómulo Negrín y su abuelo el Dr. Juan Negrín López.


RÓMULO NEGRÍN

(2ª PARTE)

UN TRISTE E INTERMINABLE EXILIO…

En una nueva colaboración voy a continuar relatando trazos de la azarosa e intensa vida de Rómulo Negrín, que vivió en 1938 durante un tiempo en Alcublas. En concreto me centraré en profundizar en su trayectoria vital durante su exilio, mayoritariamente en México, compartido por otros muchos miles de españoles…

Al finalizar la Guerra Civil Rómulo Negrín se encontraba en la URSS realizando un curso de especialización como piloto de caza, por lo que ya no pudo regresar a España. Pasados unos meses, y tras mucho insistir, consiguió junto a otros militares de la República los permisos necesarios para viajar a México. Sin embargo, otro grupo de españoles en su misma situación no tuvo tanta suerte, ya que las autoridades soviéticas no les permitieron abandonar finalmente la URSS. Salida que, por razones de seguridad, se hizo en pequeños grupos. Primero en ferrocarril a Moscú y a Leningrado, y desde allí en barco, aunque no se conoce si con alguna escala o cambio de navío, hasta el puerto mexicano de Veracruz. En el caso de Rómulo Negrín comenzaba un exilio de 65 años, que duraría el resto de su vida.


Una vez en México, Rómulo viajará a Nueva York para reunirse con su madre y
hermanos, aunque no se tienen datos concretos sobre la fecha. Si se sabe, en cambio, que en junio de 1940 se encontraba en Nueva York, ciudad donde continuaría con sus estudios universitarios. Allí en la “New York University” (NYU) estudiará Ingeniería Aeronáutica, en concreto en la “Daniel Guggenheim School of Aeronautics” del “University Heights Campus”, en el Bronx, graduándose en 1944. Durante su etapa universitaria conoció a la estadounidense Jeanne Francis Fetter, pintora y licenciada en inglés, con la que contrae matrimonio en febrero de 1944 y con quién tiene dos hijos: Juan y Carmen.

En 1945 se traslada a vivir a México con su esposa, y es allí donde nacerá en septiembre su primer hijo, Juan. De regreso a los Estados Unidos, y a pesar de que su esposa era norteamericana, Rómulo Negrín tendrá problemas para lograr un permiso de residencia permanente, vistos sus antecedentes por haber estado en la URSS. En esas fechas, las actuaciones del Comité de Actividades Antiamericanas, y el inicio de la Guerra Fría, habían creado en los Estados Unidos un clima de sospecha y prevención anticomunista alimentados por la difamación y los rumores. La situación se hizo tan insostenible que, poco después de nacer su hija Carmen en julio de 1947, se verá forzado a abandonar definitivamente los Estados Unidos, instalándose en la ciudad de México con su mujer y sus dos hijos en febrero de 1948.

Y es en México donde Rómulo Negrín por fin podrá establecerse, igual que lo habían
hecho ya los cerca de 25.000 españoles llegados a dicho país entre 1937 y 1942 en barcos como el “Sinaia”, el “Ipanema”, el “Mexique” o el “Nyassa” huyendo de lo que hubiera sido una muerte casi segura en España y la falta de refugio en otros países. El Presidente mexicano Lázaro Cárdenas, llamado con razón “El Padre del Exilio Republicano Español en México”, fue el principal artífice de un acto de humanidad sin precedentes: permitió que los asilados españoles pudieran integrarse en México sin ningún tipo de limitación. Por esta generosidad, España tendrá siempre una deuda con el pueblo mexicano así como con el Presidente Lázaro Cárdenas y su digno sucesor, el Presidente Ávila Camacho.

No obstante, la vida en México para la mayor parte de los exiliados republicanos
españoles, en contra de los tópicos que al respecto siempre han circulado en España, no resultaría ni cómoda ni fácil. No hay que olvidar que muchos de estos expatriados sobrellevaron vidas marcadas por la ruptura definitiva con amigos y familia, lo que les produjo un hondo desgarro. Además, si bien es cierto que entre ellos hubo numerosos profesionales y un sinfín de intelectuales que lograron empleos acordes con su formación sin demasiados problemas, en cambio, la mayor parte de los refugiados, Rómulo Negrín entre ellos, para poder subsistir dignamente tendrían que ir aceptando a lo largo de los años los más variopintos trabajos, casi siempre precarios.

En 1949 a su mujer Jeanne Francis se le diagnosticaría una terrible enfermedad,
esclerosis múltiple.
Esta difícil situación familiar obligó a Rómulo, con gran pesar por tener que separse de sus hijos, a aceptar el ofrecimiento que le había hecho su padre, el Dr. Juan Negrín, de cuidar de sus nietos. Así, en el verano de 1950, llevó a sus hijos junto a su abuelo, el Dr. Juan Negrín y su compañera Feliciana López de Dom Pablo, que residían exiliados en París. Durante los siguientes años, el Dr. Negrín se ocupará con toda dedicación, y de forma admirable, de los estudios y de la educación de sus dos nietos, incluso llevándolos a México a ver a sus padres y a conocer a sus tíos (Juan y Miguel) y abuela paterna (María) que residían en los Estados Unidos.

Ante la petición de su padre, cuya salud comenzaba a ser preocupante, Rómulo se trasladará temporalmente a París en 1956. Durante esta estancia debió acompañarlo, vista su frágil salud, a los actos del 20 Aniversario de la creación de las Brigadas Internacionales, los días 27 y 28 de octubre en Belgrado (Yugoslavia). El Dr. Juan Negrín había aceptado la invitación personal del mariscal Tito para asistir a esta conmemoración, a pesar de que su estado lo desaconsejaba, dados sus especiales vínculos con las Brigadas Internacionales: las había despedido a su salida de España, en octubre de 1938. Fue el último viaje del Dr. Negrín, pues murió de un ataque cardiaco el 12 de noviembre, a las dos semanas de su regreso a París.

Rómulo se hizo cargo del entierro de su padre
en el parisino cementerio del “Père Lachaise”, al que sólo asistieron, además de él, dos amigos del Dr. Negrín, Jules Moch y Mariano Ansó. El propio Dr. Negrín, al sentirse muy enfermo, había dado instrucciones a su familia para que esperara 48 horas antes de comunicar su fallecimiento a fin de ser enterrado en la intimidad y dispuso que sobre su tumba se inscribieran únicamente sus iniciales: "J.N.L.".
Pero Rómulo todavía debió cumplir una última voluntad de su padre: la entrega a los representantes en Francia del Estado Español de un extenso dossier sobre uno de los asuntos de la historia de la Guerra Civil que más polémica ha generado, el conocido como “oro de Moscú
”.


Así, el 18 de diciembre compareció Rómulo Negrín ante Enrique Pérez-Hernández y
Moreno, cónsul adjunto de España en París quién levantará Acta Notarial de la entrega al abogado del Estado D. Antonio Melchor De Las Heras, asesor jurídico del Ministerio de Asuntos Exteriores, de toda la documentación que su padre, el Dr. Negrín, guardaba sobre el destino de las reservas de metales preciosos (sobre todo oro) del Banco de España que el Gobierno de la República Española había depositado en la Unión Soviética al inicio de la Guerra Civil, siendo el Dr. Juan Negrín López Ministro de Hacienda. Esta documentación, en la actualidad, se conserva íntegra en el Archivo Histórico del Banco de España.

El estudio en los últimos años de estos documentos por parte de expertos independientes ha permitido dar a conocer que las reservas de oro del Banco de España depositadas en Moscú,ni fueron dilapidadas por las autoridades de la República ni utilizadas por algunos dirigentes exiliados para vivir opulentamente en París o en México, como se ha insinuado maliciosamente durante décadas: fueron empleadas en su totalidad para financiar la compra de armas y otros pertrechos a fin de afrontar la guerra. Si dicho material fue comprado a precios excesivos, con la participación de intermediarios poco escrupulosos o si parte de él era obsoleto o de mala calidad, es otra cuestión a debatir que no invalida lo anterior.

La permanencia en Francia de Rómulo se prolongaría, dadas las circunstancias, bastante más de lo previsto. Sin embargo, a principios de 1957, después de llevar a cabo las gestiones necesarias para dejar solucionados los asuntos legales de su padre, tuvo finalmente que partir a México al no obtener el necesario permiso de residencia. Sus hijos, Juan y Carmen, se quedaron en París para así poder continuar con sus estudios, hasta finales de 1958 en que por fin abandonarían Francia para viajar a ciudad de México para reunirse con su padre. Allí vivirán con él durante los siguientes años estudiando en el Liceo Franco Mexicano hasta su ingreso en la Universidad: Juan en Yale (1963) y Carmen en Berkeley (1965).

Rómulo Negrín sostuvo siempre una relación próxima con el resto de exiliados republicanos en México, aunque sin significarse políticamente y evitando cualquier tipo de protagonismo o relevancia social. Algo que en ocasiones le resultaba difícil de conseguir, puesto que a fin de cuentas no dejaba de ser el hijo del Dr. Negrín, antiguo Presidente del Consejo de Ministros de la 2ª República. Sin embargo, logrará con el tiempo y desde la sincera sencillez característica de su personalidad convertirse en un miembro más, casi anónimo, de la amplia colonia de refugiados españoles en México entre los que contaba con algunos grandes amigos, en especial de su generación, ya hijos de exiliados ilustres.



Durante las tres primeras décadas del exilio los refugiados republicanos españoles,
afincados principalmente en el Distrito Federal, mantendrían un fuerte nexo de unión entre ellos, surgiendo lazos y relaciones personales fraternas de una gran solidaridad. Fue una de las asociaciones propias de estos mismos exiliados, el célebre Ateneo Español de México fundado en 1949, la que sin duda se mostrará más activa a la hora de celebrar todo tipo de actos,reuniones y conmemoraciones, convirtiéndose además en verdadero elemento aglutinador entre los mismos. Era una época en la cual los exiliados aun conservaban intactas sus esperanzas de retornar pronto a una España republicana, libre y democrática.



A principios de los años 70, y tras haber fallecido en 1969 su primera esposa Jeanne Francis Fetter, Rómulo Negrín decide dar un giro a su vida y deja la capital federal para trasladarse, en un primer momento a Monclova, al Norte de México, y más tarde a Guadalajara, la segunda ciudad más importante del país y donde situará su residencia definitiva. Poco después, en ella, contraería segundas nupcias con Hilda Ponce, ciudadana mexicana con la que tendrá una hija, llamada Hilda, y un hijo, de nombre Rómulo. Con el tiempo, el durísimo y amargo exilio se estaba convirtiendo en algo mucho menos penoso. En México había conseguido rehacer su vida como otros miles de compatriotas y formar una nueva familia, pero aun así no podía olvidar su deseo más profundo: volver a España.



Durante su largo exilio visitó España en tres ocasiones: Madrid, Barcelona y por último Las Palmas de Gran Canaria.
En uno de esos viajes, a finales de los años 70, Rómulo fue a Barcelona a ver a un amigo español que le prometió que cuando quisiera le daría trabajo en España pues, muerto Franco, estaba considerando seriamente la posibilidad de regresar a su patria. Una vez en Barcelona, su amigo había fallecido y lo recibió un hijo suyo con una frase lapidaria: "mi padre no era franquista, pero yo sí". Y claro, sin el trabajo prometido tuvo que retornar a México. Como escribió Antonio Machado: “Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.


Con la restauración de la Democracia en España se produjo el regreso de un gran número de exilados republicanos, sin embargo sólo unos pocos artistas, intelectuales y políticos disfrutaron de un cálido homenaje público. El resto de los repatriados, la inmensa mayoría, no tuvo esa misma bienvenida y no se sintieron bien aceptados, al ser tratados con frialdad y falta de afecto. El franquismo procuró durante cerca de 40 años silenciar e incluso denigrar a estos españoles del exilio y lo había logrado en parte: eran unos perfectos desconocidos para sus compatriotas. Algunos de ellos, ante tan ingrato recibimiento en su propio país, y ya sin familia ni amigos en España, optarían por retornar a los países de acogida.



De todos modos, el retorno a España era más una ilusión del propio Rómulo Negrín que algo real. En México tenía mujer y dos hijos, y su segunda esposa, Hilda Ponce, que le había acompañado en una ocasión a España, no se encontraba animada a vivir lejos de su familia y de su país. El drama íntimo del expatriado aparecía en toda su crudeza. Su corazón y su vida habían quedado ya irremisiblemente divididos, igual que el de otros muchos compatriotas exiliados, entre sus dos patrias, la de origen y la de adopción. No estaban a gusto en ninguna de las dos y en ambas se sentían unos extraños. A Rómulo no le quedó más remedio que continuar en México, eso sí, sin resignarse del todo a su condición de exiliado.


Este profundo sentimiento de desarraigo y frustración terminó por embargar a gran parte de los exiliados de la Guerra Civil, hubieran regresado o no a España. Durante sus últimos años de vida arrastrarían este triste estado de ánimo perfectamente reflejado en estas líneas anónimas de un refugiado español en México:
“El exilio es un desgarrón que no acaba de desgarrarse, una herida que no cicatriza, una puerta que parece abrirse y nunca se abre. El exiliado descubre con estupor, primero; con dolor, después; con cierta ironía más tarde; que el tiempo no ha pasado impunemente y que, tanto si vuelve como si no vuelve, jamás dejará de ser un exiliado”.



Aunque por su apellido y su excelente formación universitaria en los Estados Unidos, a Rómulo Negrín le habría sido relativamente fácil triunfar en los negocios y acumular un gran patrimonio, sobre todo en un país como México poco dado a la transparencia, su carácter honesto, honrado e integro, incluso bondadoso, consustancial por otra parte a la mayoría de los españoles en el exilio, se lo impidió. Por ello, su situación económica durante todos estos años, sin llegar a ser difícil, tampoco fue especialmente desahogada. Además trató de ser digno de su apellido, evitando cualquier tipo de privilegio frente al resto de sus compatriotas en el exilio. De hecho, no le fue fácil ser el hijo de una personalidad tan conocida, brillante y polémica como su padre, el Dr. Juan Negrín, al que por otro lado admiraba, respetaba y quería profundamente.


Algunos años más tarde, en concreto en 1995, el nombre de Rómulo Negrín, junto con el de sus hermanos (Juan y Miguel), cobró cierto protagonismo en los medios de información españoles. ¿La razón?. El acuerdo entre el Estado español y los hermanos Negrín Fidelman en calidad de herederos, para compensar una parte del valor real de los bienes (algunas casas y sobre todo numerosos terrenos en la costa) que injustamente le habían sido incautados tras finalizar la Guerra Civil a su abuelo paterno D. Juan Negrín Cabrera en Gran Canaria, a instancias de una denuncia presentada por un médico falangista. Con este convenio se cerraba un largo litigio iniciado en 1968 desde Estados Unidos por su hermano mayor Juan (“Junior”).

Esta herencia de su abuelo paterno, conseguida después de cerca de tres décadas de pleitos y reclamaciones, lo mismo que el reconocimiento de una pensión como coronel retirado del Ejército del Aire español, le proporcionaría una buena posición económica en la última etapa de su vida. Sin embargo, los años no transcurren en vano y la oportunidad de vivir en España había pasado de largo. Después de una existencia sobrellevada en el exilio, y próximo a los 80 años, el propio Rómulo Negrín ya no veía ningún futuro en su tierra natal. Además su estado de salud, y en especial el de su segunda esposa, Hilda Ponce, comenzó a ir a peor. Las fuerzas no le acompañaban y el tan anhelado regreso a España se había vuelto al fin imposible.


Rómulo Negrín a lo largo de toda su vida siempre fue muy reacio a comentar con su familia aspectos de la Guerra Civil, tanto que sus hijos Carmen y Juan nunca llegaron a conocer la razón por la que su padre no volvió a pilotar un avión después de la guerra. Únicamente en los últimos años rememoraría vivencias de la Guerra Civil, eso sí, sólo con otros exiliados españoles con los que se reunía semanalmente en animadas tertulias en la terraza de algún céntrico café. Vivió manteniendo intactos sus ideales de libertad, el sentimiento de sentirse español y una cierta tristeza por su condición de exiliado. Murió el día 30 de julio de 2004 en la ciudad de Guadalajara (México) a los 87 años de edad.


Valga este escrito como un humilde y pequeño homenaje a tantos y tantos miles de españoles que por sus ideas se vieron forzados a abandonar España, muriendo lejos de ella y a la que nunca olvidaron. ¡En su recuerdo y honor…!

"Yace tu tierra más alla del agua,
nunca tus ojos volverán a verla
Lo malo de morir en tierra ajena
Es que mueres en otro,
No en ti mismo,
Te morirás de prestado"
José Moreno Villa




¿Cuál fue la relación de Rómulo Negrín con Alcublas?. Estuvo en el año 1938 durante un tiempo en Alcublas, cuando parte de su escuadrilla de aviones de caza I-15 “Polikarpov” (“chatos”) se encontraba desplegada en el aeródromo de La Balsilla (Alcublas).
En una próxima entrada espero poder aportar una información más completa sobre la destacada trayectoria de Rómulo Negrín en La Gloriosa Aviación de la República Española durante la Guerra Civil.


Agradecimientos: A Doña Carmen y Don Juan Negrín Fetter por sus amables comentarios e información acerca de su padre Rómulo Negrín y de su abuelo el Dr. Juan Negrín López.



Por Juan Antonio Fernández Peris,

del Centro Excursionista de Chelva y colaborador del blog PEÑA RAMIRO
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